Crónicas del camino VIII: 27/07/2009
Pues ha sido comentarlo en la entrada anterior, y recibir otro nuevo email de Luis, que parece que está poniéndose al día
. Después de leer lo que pasaron este día, he llegado a la conclusión de que hay “frikis” por todas partes…
Lukino es una villa situada a las orillas del Volga, de unas 5 o 6 casas y donde en invierno sólo viven unas 7 personas. El sitio por tanto, es espectacular en medio de la naturaleza y en la Rusia profunda. Además la casa de Andrey es enorme y tiene de todo (hasta un pequeño lago).
Hasta la fecha, éste ha sido uno de los mejores días del viaje ya que hemos tenido nuestra particular sesión de “perdidos en la tribu”. Andrey se propuso que nos ganásemos el derecho a formar parte del poblado por lo que teníamos que pasar un ritual de iniciación.
1.” Banya” : sauna rusa. Pasábamos de estar a 80 grados (y esta vez no es una exageración) y de recibir mamporrazos con ramas de abedul a tener que meternos en una especie de piscina con el agua helada. Eso sí, llevábamos unos gorros la mar de graciosos. Después de hacerlo tres veces, nos quedamos como nuevos y nos ganamos una cerveza.
2. Bautizo en el volga. Teníamos que ir descalzos por el bosque hasta llegar al río (1km. aprox). Parece una tontería pero cuando el camino está lleno de ortigas, bichos y hasta serpientes tienes que ir con cuidado. Finalmente una vez en el río nos teníamos que bañar como Dios nos trajo al mundo… Prueba superada.
3. Sufering road. La vuelta a casa tenía que ser por el camino de piedras y lógicamente descalzos. Buf! Qué dolor de pies!Lo hicimos todo, así que nos hemos ganado el derecho a ser miembros de Lukino y estamos muy orgullosos de ello.
Antes de cenar jugamos a fútbol con los niños y la gente del poblado y nos lo pasamos bomba, nos hemos hecho fotos y les hemos regalado cosas, la guinda perfecta!
Por cierto destacar la excelente comida uzbeka que hemos degustado estos días.
Mañana a Moscú, como dice Gloria, poli rusa mediante!
Nos vemos en Ulan Bator!





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¡Quiero ver los gorros!
Andrey es todo un descubrimiento, me encanta el ritual de iniciación para formar parte de Lukino con bautizo en el Volga incluido. Es un perfecto argumento para un relato de espías.
Y cuidado con los pies, que son básicos para el pedal de Jarrita.
¡A por Ulan Bator!