11.8.09
0

Crónicas del camino XVII: 10/08/2009

Deja un comentario Deja un comentario

Los equipos que participan en el Mongol Rally, los que quedan, prosiguen su camino, esta vez, adentrándose en el desierto. Sin duda alguna lo que están viviendo nuestros héroes, Álex, Luis y Jarrita es una aventura en toda regla, pero está claro también que para algunos tiene un precio. Como Carlos Sáinz, hay equipos que rompen y se ven obligados a abandonar. Afortunadamente parece que incluso en el desierto encuentran algún tipo de hospitalidad y gente dispuesta a ayudar a nuestros viajeros. Lo que continúa es el relato de lo que les sucedió ayer, día 10:

Buenas desde el desierto del Gobi!

¡Qué calor! ¡Cuanto polvo! ¡Y qué rally que hemos hecho disfrutando como enanos en la conducción!

Hoy hemos perdido a los australianos, estaba cantado que su coche difícilmente llegaría y finalmente se ha roto en medio del desierto. Lo bueno es que tuvieron la suerte de encontrar un autobús lleno de estudiantes que les llevaba a la ciudad más próxima. Ahora tendrán que apañarselas para que el coche llegue a uno de los puntos de recogida.

El resto del convoy sigue en pie, hoy hemos comido en un poblado dentro de una de esas tiendas mongolas. Es increíble que dentro no sientes el calor que hay fuera.

Ahora estamos discutiendo la ruta a seguir, queremos ir a la antigua capital de Mongolia (buscad el nombre en Google), pero queremos ir por una ruta segura, así que lo más probable es que evitemos las montañas. Así que por lo menos por un día más seguiremos por la ruta del sur y comiendo polvo.

Eso sí, ayer no cambiamos ninguna rueda y Jarrita además demostró su potencia cruzando un río.

La acampada de nuevo fue espectacular, estábamos en lo alto de una colina. Por un lado una puesta de sol precisosa en la que el polvo que habían levantado nuestros coches quedó suspendido y parecía niebla. Cuando ya era casi de noche y sólo veíamos los restos de una luz crepuscular en el este pudimos disfrutar de un cielo estrellado en el que se veían pasar los satélites, hasta que una luna de fuego apareció y empezó a iluminarnos.

Es lo que tiene acampar en medio del desierto, que luego escribes estas parrafadas :)

Bueno, mañana más si la cobertura lo permite.

Nos vemos en Ulan Bator!

Etiquetas:
Publicado en General
Vota este Post
Deja un comentario Deja un comentario // Suscríbete al RSS RSS
Guarda y comparte:
  • Digg
  • Facebook
  • Google Bookmarks
  • Bitacoras.com
  • email
  • LinkedIn
  • Meneame
  • MisterWong
  • Technorati
  • TwitThis
  • Wikio
  • No hay artículos relacionados
Comentarios

No hay comentarios

Dejar un comentario

(requerido)

(requerido)